PRENSA
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Jueves 18 de abril de 2013 | La Nación
Penderecki a los ochenta
Por Pola Suárez Urtubey
Recuerdo que hace varios años, antes del derrumbe del bloque comunista, y tal vez antes del reconocimiento en Polonia del sindicato independiente Solidaridad, ocurrido en 1980, Penderecki tuvo una larga plática con muchos de nosotros en la facultad de música de la Universidad Católica Argentina. En cierto momento, uno de los alumnos de composición le preguntó si el tema del folklore polaco tenía cabida en su obra, como ocurría con la de tantos otros creadores del este de Europa, a lo que Penderecki contestó: "De ninguna manera, porque sería aceptar las imposiciones del régimen". No se trataba de un rechazo al espíritu de las tradiciones sonoras de su pueblo, sino de una afirmación de soberanía frente a las directivas del realismo socialista. En ese mismo encuentro, Penderecki diagnosticó que él no llegaría a ver nunca a su Polonia liberada. Por entonces casi nadie soñaba lo que vendría en el 89. Espíritu independiente, aun en una época en que serlo entrañaba un serio riesgo, parece natural que su lenguaje haya pasado por diversas instancias desde sus comienzos hasta hoy. Él mismo confesó en un reportaje concedido a LA NACION sentirse muy cerca del espíritu flexible y cambiante de Picasso y Stravinsky, y su propia trayectoria, desde comienzos de la década del 60 no hace sino confirmarlo. Desde la avant garde representada, entre otras varias, por Treno para las víctimas de Horoshima o Anaklasis, hasta lo que se dio en llamar su neo o post romanticismo hubo un viraje que muchos de sus seguidores tempranos fueron incapaces de comprender y asimilar. De ahí en más, Penderecki a los ochenta, ya no sorprende; sólo se lo admira, por el valor de sus obras y porque va y viene con una libertad total.
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Es el Estudio Coral de Buenos Aires dirigido por Carlos López Puccio, el que nos volverá a traer al Colón la obra del músico, pues para noviembre nos promete un fantástico programa de Conmemoraciones, entre las cuales se encuentra el Stabat Mater de Krzysztof Penderecki, para celebrar sus ochenta años, en un período en que ha dejado de ser Buenos Aires uno de sus lugares de visita bastante habituales. Y lo hacen nuestros magníficos artistas a través de una de las obras que más hicieron, en los comienzos de la carrera de Penderecki, por ubicarlo entre las luminarias del XX.
El Colón fue protagonista de ese ingreso del músico polaco a través de numerosas obras, entre ellas Ubu rex, en 2004, basada en el drama de Alfred Jarry. Pero desde hacía años venía dando a conocer su producción, en la que una vigilia constante frente al universo contemporáneo nos expresaban las inquietudes de su mundo interior. Ahora el Estudio Coral de Buenos Aires, con su estupendo programa, nos llevará por los tiempos tempranos de su Stabat Mater. En ella se muestra con claridad la evolución estilística de su creador, que de aquel brutismo vanguardista va pasando a un romanticismo aterciopelado en obras futuras. Pero hay un elemento común, que es la nostalgia, esa sensación que tan cerca suele quedar del fervor religioso. Ese Stabat Mater que escucharemos, es moderno y a la vez neomedieval. Será una de las convocatorias más atractivas de esta temporada coral en Buenos Aires.