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Domingo 9 de agosto de 2009 | La Nación

Propuesta ecléctica y de calidad

Por Juan Carlos Montero

Concierto del Estudio Coral de Buenos Aires, conducido por la mano maestra de Carlos López Puccio

Concierto del Estudio Coral de Buenos Aires. Dirección: Carlos López Puccio. Programa: Tres motetes de Mendelssohn, Motete de Johann Sebastian Bach, Abendphantasie de György Ligeti (1923-2006), Der Abend de Richard Strauss; Tres cantos de Carlos Guastavino, Canto a María (primera audicion) de Valdo Sciammarella y Lamentaciones de Jeremias Profeta de Alberto Ginastera. Academia Nacional de Bellas Artes. Museo Nacional de Arte Decorativo.

Nuestra opinión: excelente


Una actuación del Estudio Coral de Buenos Aires que dirige con mano maestra Carlos López Puccio es garantía de calidad musical y oportunidad de apreciar obras de jerarquía pertenecientes a estéticas eclécticas. Y como no podía ser de otro modo, esta actuación, organizada por la Academia Nacional de Bellas Artes, fue ejemplo contundente de esta afirmación.

Tres inspirados motetes de Mendelssohn en celebración de dos siglos de su nacimiento y de su grandeza, escritos en 1847, fueron ofrecidos con el refinamiento y la limpidez requerida. Luego se escuchó el motete de Bach, aquel tan exclusivo por haber estado concebido en un solo movimiento, sin pasaje de coral y de curiosa brevedad en su desarrollo, pero magnifico y suficiente para ese ruego de "Alabad a Dios todas las naciones", concluido con una fuga.

Un salto de dos siglos desde Bach a Ligeti propuso el criterio artístico de López Puccio. Fue un logro admirable, porque ese marcado contraste despertó un interés estético ciertamente cargado de curiosidades e interrogantes. El resultado, maravilloso, porque ese Abend (atardecer o anochecer de la vida) del polémico compositor húngaro fue un nexo ideal entre Bach y Richard Strauss con la belleza de su melodía infinita y subyugante.

Fue ahí donde por la exigencia del canto ligado, en unísono interminable, se valoró en su justa medida el virtuosismo individual, la homogeneidad, la frescura y la musicalidad de cada uno de los integrantes del Estudio Coral. Ni más ni menos que un soberbio grupo de coreutas.

Y de pronto, se tuvo la enriquecedora oportunidad de escuchar composiciones de autores nacionales. En primer término las de Carlos Guastavino con tres de aquellas delicadezas de su estilo, luego y en primera audición, con Canto a María de Valdo Sciammarella, compositor y director de coro, creador de un vasto y rico catálogo quien aquí plasmó una bella página, delicada en el discurso y de línea discursiva rica en ideas, ofrecida en refinada entrega. El público brindó un cálido y sostenido aplauso que el músico agradeció visiblemente conmovido.

En el final se escucharon las Lamentaciones de Jeremías Profeta, de Alberto Ginastera, que, en realidad, es un conjunto de tres motetes a capella que ejemplifica cada uno de ellos.

Las renovadoras ideas por las que transitaba el talento del compositor en 1946, es decir, cuando era un joven de treinta años. Como la versión propuesta por Carlos López Puccio apuntó a un discurso contenido y de atmosfera sonora misteriosa y pausada, fue una conclusión sobria y a la vez audaz. La densa aprobación general obligó a un agregado. Una hermosa composición para coro de Gustav Hols, cuyo catálogo es rico en obras corales tan gratas como la aquí ofrecida en maravillosa entrega.


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