PRENSA
Comentarios periodísticos
Sábado 28 de junio de 2008 | La Nación
Emotivo festejo por los 20 años del Ars Nova
Por René Vargas Vera
El Estudio Coral de Buenos Aires viajó para la celebración
SALTA.- Estas chicas y chicos cantores no olvidarán jamás en su vida las intensas y profundas emociones vividas en la iglesia San Alfonso de esta ciudad, la noche de miércoles. Las llevarán prendidas por siempre en sus oídos, sus retinas, su piel y su corazón. Pero también las guardamos como un tesoro quienes fuimos testigos privilegiados de esta celebración de los veinte años del Coro de Niños y Jóvenes Ars Nova, fundado y dirigido por Beatriz Fernández de Briones, en compañía del más formidable instrumento vocal argentino: el Estudio Coral de Carlos López Puccio.
Al escucharlos, lejos de la vorágine del país, nos pareció atisbar destellos del paraíso.
Es que hay momentos inenarrables, inefables, en los que las palabras parecen abismarse frente a los portentos de belleza de la naturaleza o los que pergeña el espíritu humano.
Como estos en los que un coro amateur de niños y jóvenes que cantan absolutamente todo de memoria confluyen en un punto con la impronta de una agrupación coral de eminentes cantantes profesionales que leen partituras todo el tiempo. Ese punto, que es el luminoso de la más alta inventiva en la música contemporánea; que irradia sus ráfagas musicales a través de las voces, es el de la excelencia.
Es la estética proteica de los compositores del siglo XX la que une al Ars Nova y al Estudio Coral. De modo tal que las experimentaciones, las audacias, los desafíos, las búsquedas intensas y los hallazgos deslumbrantes de la música coral, que van de lo politonal a lo atonal constituyen el meollo de ambos repertorios, aunque difieran las paternidades de los compositores escogidos. Diríase, incluso, que por esta honda empatía espiritual y artística, el Ars Nova no sólo se constituye en émulo del Estudio Coral, sino que resultaría, con osadía, algo así como el "pequeño gran Estudio Coral"
Lo ratifican las chicas y chicos del Ars Nova en su salutación al Estudio Coral, con tres obras: la de un compositor ruso (Cheruviko, de la liturgia ortodoxa rusa, plena de unción); un tradicional japonés (Sakura, Sakura, de entrañables climas inspirados en la flor del cerezo) y de un músico checo (Hoj, hura Hoj, un intenso canto bucólico), en admirables versiones en las que sus voces sobrevuelan holgadamente sobre un mar de complejidades, tanto por los alucinantes planos sonoros, como por sus densas armonías.
Betty de Briones ha explicado antes el sentido de cada una y, sin habérselo propuesto, accede a un bis (Canción al árbol del olvido) para dar paso a su invitado de honor.
La fría noche salteña, en un día en que al fin asomó el sol, sabe del regalo que le depara.
La expectativa creada por la presencia, por primera vez en Salta, del prestigioso Estudio Coral, fundado hace 27 años por Carlos López Puccio, se hace patente en una iglesia colmada: un entusiasta auditorio en el que se cuentan coreutas venidos de Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y otros de coros locales. Otra vez, López Puccio nos instalará en un mundo musical de maravilla, tras sus medulosos y humorísticos comentarios sobre compositores y obras. El único Debussy coral de Trios Chansons de Charles d Orléans; el Friede auf Erden, de Schoenberg; la Abendphantasie, de Ligeti; el In the Beginning, de Copland; las Lamentaciones de Jeremías profeta, de Ginastera; el Veni Creator, de Penderecki, y el motete Singet dem herrn, de Bach, deslumbran y conmueven. Unos sentados, otros de pie, en semicírculo, los coreutas desgranan sutilezas, acometen complejos contrapuntos, cultivan la más deslumbrante polifonía.
Hay un solo bis, y es el Nunc dimitis, de Holst, de conmovedora unción religiosa. Pero luego el momento estremecedor: los niños del Ars Nova están cantando al unísono el emotivo himno Dream-Dream, de Ed Robertson, que clama por la paz, mientras toman la mano y miran a los ojos de cada coreuta del Estudio Coral. Las lágrimas surcan los rostros. La música coral contemporánea ha triunfado y perdurará por amor al canto.